domingo, 29 de marzo de 2015

Teorías o Modelos Biológicos de Personalidad.



Intro

E. Rojas (2002) señala que partiendo de la observación conductual de las personas, tanto individualmente como socialmente, los teóricos de la personalidad establecen proposiciones que se convertirán en el corpus base para el desarrollo de sus teorías. Dependiendo del enfoque que utilicen en el proceso de observación, se pueden clasificar las teorías de la personalidad de la siguiente forma: 

1. Teorías biológicas: se centran en aspectos físicos y fisiológicos. 

2. Teorías psicológicas. Se incluyen aquí tres versiones: por una parte tenemos la teoría psicoanalítica; en segundo lugar está la rama conductista, basada en relaciones estímulo-respuesta; por último, el enfoque cognitivo, que parte de la base de entender nuestra mente como un ordenador, con propias leyes de almacenamiento y procesamiento de la información. 

3. Teorías socioculturales. Estas teorías se centran en el estudio del sujeto dependiendo del ambiente cultural en que se desarrolla.


Cuando nos referimos a las teorías biológicas de la personalidad, debemos tener presente que son aquellas que se interesan por el estudio de la personalidad desde dos perspectivas. Por un lado, parten del hecho de que una gran parte de la personalidad viene determinada genéticamente. Por otro lado, otorgan cierta relevancia al aspecto físico como determinante en el desarrollo de la personalidad. E. Rojas señala que estas teorías son tan antiguas como la propia ciencia de la psicología. Los antiguos estudiosos griegos ya habían establecido lo que se conoce como la teoría de los cuatro humores. Entendían que la personalidad estaba predefinida dependiendo del nivel existente de los cuatro tipos de fluidos, también llamados humores. Así, la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra daban origen a cuatro temperamentos:

- Un exceso de sangre conducía al sanguíneo que desarrollaría una personalidad caracterizada como optimista, alegre, abierto, extravertido y de apariencia saludable y agradable. 

- Una abundante cantidad de linfa define al flemático. Serían personas lentas, apáticas, siempre con tendencia a la inactividad motivada por el cansancio y la abulia. 

- En tercer lugar tendríamos al colérico, definido por un exceso de bilis amarilla. Será una persona irascible, fuerte, agresiva por naturaleza, combativa e impulsiva. 

- Finalmente, la excesiva bilis negra conducía al melancólico, convirtiéndolo así en una persona triste, decaída y con una visión de la vida excesivamente pesimista. 

E. Rojas señala que ya en el siglo XX, la clasificación que tuvo mayor fortuna fue la de E. Kretschmer3 (1926). Kretschmer intentó establecer una unión entre los aspectos físicos, es decir, la morfología de los sujetos, y la forma de ser, reaccionar, actuar. Llegó así a clasificar la personalidad en cuatro tipos y, dependiendo de estos tipos, establece la tendencia a sufrir algún tipo de trastorno o enfermedad psíquica. 

Veamos:

*El leptosómico será un sujeto de alta estatura, cuerpo delgado y aparentemente frágil. Le caracteriza la hipersensibilidad, es introvertido, idealista y presenta grandes dificultades en el contacto interpersonal. El leptosómico tiene una inteligencia más profunda que expresa y presenta facilidad para el pensamiento abstracto. 

* El pícnico, sin embargo, es de baja estatura, el cuerpo ancho y miembros flacos. Su estado anímico oscila continuamente entre la alegría y la tristeza. Tiene facilidad en el proceso comunicativo, es abierto. Es un sujeto con una inteligencia más extensa que el leptosómico, no tan profunda, lo que lleva a que su forma de pensar y actuar sea concreta y siempre práctica. 

*El atlético tiene una figura hercúlea, su forma de ser es perseverante, con explosiones de carácter en ocasiones. Su pensamiento es de escaso relieve. 

*El displásico viene determinado como una mezcla de características de las tres categorías anteriores.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario